jueves, 10 de febrero de 2011

Neruda



Hace rato platicando con el señor Moreno golpeó mi cabeza la idea de este post, él ama a Benedetti, yo... no. Pero recordé mi época cursi de la secundaria y bueno compartire mi yo cursi con ustedes.

Para que tú me oigas

Para que tu me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras veces en mi voz dolorida.

Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

3 comentarios:

  1. Y supongo que tu amas a Pablo Neruda...
    Pues los poetas siempre dicen lo que sienten, y nos hacen refugiarnos en sus palabras que en ciertos momentos parecieran ser nuestras...
    Este es el ejemplo xD
    Me gusto el post!!

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