sábado, 26 de febrero de 2011

La superación del realismo ingenuo

«Todos empezamos en el "realismo ingenuo", esto es, en la doctrina de que las cosas son lo que parecen. Suponemos que la hierba es verde, el hielo frío y las piedras duras. Pero el físico nos asegura que el verde de la hierba, el frío del hielo y la dureza de las piedras no son el verde, el frío y la dureza que conocemos a través de nuestra experiencia, sino algo totalmente diferente. El observador que cree estar observando una piedra está en realidad observando las acciones de la piedra sobre sí misma , si creemos lo que dicen los físicos. Por esto la Ciencia parece contradictoria: pues se considera a sí misma como muy objetiva pero cae bajo la influencia de la subjetividad en contra de su voluntad. El realismo ingenuo conduce a la Física, y ésta demuestra que tal realismo ingenuo es falso mientras sea consecuente consigo mismo. Lógicamente falso, por tanto falso».

Bertrand Russell

sábado, 19 de febrero de 2011

Miro al cielo



Recuerdos de como sucedio, recuerdos de como comenzó, recuerdos de como terminó.
Las personas suelen llegar y suelen irse. Pero tu llegaste y te quedaste.
Algo te distingue de los demás, tal vez sea una obsesión, tal vez solo eres la imagen de mis fantasias.
Pero no te vas. Te intento sacar, te cambio, te invento defectos y a mi virtudes. Nada funciona, sigues ahí.
Me intentas olvidar, lo logras. Te intento olvidar, aún intento.
Vas por el mundo encontrando mujeres que te hacen feliz. Voy por el mundo intentando encontrar a alguien que se parezca a ti.
Nadie lo logra y todos lo logran. Eres tan común, te veo en todos lados y me decepciono al ver que no eres tu.
Me siento, miro al cielo. Tu no eres mi mundo, eres mi vida.
Me acuesto, pienso. Pienso en los libros que no he leído, en la música que no he escuchado, en todas las cosas que ignoro.
Pienso en ti. Se forma una imagen poco acertada de ti.
No eres mejor que yo. No soy mejor que tú.
Somos perfectos.
Quieres irte, solo, para siempre. Yo quiero seguirte.
Nada me importa y todo me importa. Me divido, discuto, pierdo.
Pienso en ti. Te gusta discutir, me gusta discurtir contigo. Recuerdo.
Discuciones acerca de discuciones. Nos besamos, escuchamos una conversación ajena. Nos reímos.
Somos felices, somos raros. Nos vemos, me ignoras y te ignoro. Nos amamos.
Quieres todo y no quieres nada.
Temo perderte. Me confundo, te beso. No eras tú, era un sueño.
No te perdí, te fuiste.
Miro al cielo, miro a la luna. Me duermo, cuando despierto no me quiero levantar.
Pienso en ti. Dejo de pensar.

jueves, 10 de febrero de 2011

Neruda



Hace rato platicando con el señor Moreno golpeó mi cabeza la idea de este post, él ama a Benedetti, yo... no. Pero recordé mi época cursi de la secundaria y bueno compartire mi yo cursi con ustedes.

Para que tú me oigas

Para que tu me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras veces en mi voz dolorida.

Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.