domingo, 14 de abril de 2013

Un mañana que pasa sin avisar




Y entonces llega ese día, ese día que temo, ese día que siempre llega, ese día…

Vivo con el miedo de verlo llegar. Sé que lo hará. Lo intento evitar, fingir que cambié, fingir que lo creo. Vivo engañada por un mañana en el que todo será diferente, al fin llegará, o eso pretendo. Me miento con un mañana que en realidad es un hoy, que está. Siempre ha estado. Un mañana inexistente. Todo es ayer. Cada segundo que pasa, cada célula que muere, cada palabra que decimos o escribimos, cada pensamiento. Todo fue.

Así es como pasa mi vida, como un ayer. Como un sueño que se repite eternamente en un pasado acabado de vivir.