martes, 2 de agosto de 2011

Bob




Encontré este unfinished poste en los rincones sucios de mi computador y como mi fan me extraña decidí postearlo.

¿Porqué será que la gente (llamese normal) no aprecia las cosas bellas y sensuales que el mundo nos ofrece? Tales como:
Un señor (calvito y panzon) semi-desnudo barriendo su casa a travez de una ventana con las cortinas corridas, o una pareja dandose amor en la parte
trasera de un camión, o "Buena esa Calamargo". Cosas que he visto y escuchado al transcurrir los días de mi vida cotidiana.

No digo que deberían ser más como yo, pero deberían ser mas como ustedes y menos como los demas quieren que sean.

Yo soy banal e inculta ("Cerdo feliz o Sócrates triste") y si, veo Tabú. No puedo sostener por mucho tiempo una plática intensa, sobre todo con alguien que por usar palabras pomposas no le da ningún sentido a su oración (a ta ta) y no hay muchas cosas de la vida que me tome en serio, es de familia.............

Si leo. Leí Lolita y a mucha honra, aunque no entiendo porqué no amaba a Humbert Humbert, es de los mejores personajes que he leido, pero no, Lolita tenía que ser
una nínfula malvada y estar enamorada de algún otro viejo raro (nótese que solo les estaba presumiendo porque creo que amo a Humbert "Señor Edgar H. Humbert (añadí el Edgar, simplemente, porque me hizo gracia hacerlo), «escritor y explorador».")

El punto es que no porque haya leído muchos o pocos libros voy a dejar de maravillarme (teta mil) con ese tipo de cosas bobas que me hacen reir, porque soy una señora inmadura
y tengo ochentamil defectos y carezco de un compañero chanchito llamado Bob.

Así que ya dejen de llorar y mejor rianse con Chuy. OMFG! mi anterior comentario va en contra de mi Emo-Blog... Omitámoslo.

En este mundo de patrañas, si no encuentras a tu alma gemela te mueres... de tos.
Así que ahogense a ustedes mismos en el "mar" de las playas de Ebrard porque los dejaron solos pirados y sin ilusiones.

1 comentario:

  1. hola,

    ya extrañaba tu blog, y te extraño para ver Tabú.

    Pues sí, la gente a veces no entiende esas pequeñas cosas que hacen divertida la vida, como la historia de la señora vampiro o Chuy o las mejillas de Lyn May, o deslizarse por el hielo de un mundo imaginario después de convertirse en pingüino virtual.

    Ya lee el libro, enamórate de Darcy y vamos a nadar a las albercas de Ebrard.

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